La producción de video en vivo es la grabación y transmisión simultánea de un evento en tiempo real: una conferencia, un lanzamiento de producto o una townhall. A diferencia de la producción de video clásica, no hay una segunda oportunidad: la dirección de cámaras, el sonido y el streaming deben funcionar en el momento. Eso exige otro equipo técnico, otros procesos y un equipo humano bien coordinado.
En una producción clásica, la película se construye en la postproducción: el montaje, la corrección de color y la mezcla de sonido dan forma al material durante semanas. En una producción en vivo, todo eso ocurre en tiempo real. Un mezclador de video corta entre varias cámaras, el sonido se mezcla en directo y los gráficos e insertos se activan al momento. El resultado llega al público sin rodeos: por streaming a LinkedIn, YouTube, una plataforma de eventos o la intranet de la empresa.
Los errores no se pueden cortar en la edición. Por eso el esfuerzo se traslada hacia adelante: a la redundancia, los ensayos y un guion técnico preciso.
Suele valer la pena combinar formatos: el stream se graba y después se recorta en clips cortos para redes sociales, en 16:9, 9:16 y 1:1.
Tres cosas separan el éxito del papelón: redundancia (segunda línea de internet, encoder de respaldo, cámara de reserva), ensayos (un pase técnico completo con todos los que van a hablar) y una dirección clara (quién decide en vivo qué se transmite). A eso se suma un diseño de sonido cuidado: un mal audio hace que la audiencia abandone más rápido que cualquier problema de imagen.
Un setup profesional típico incluye entre dos y cuatro cámaras, un mezclador de video, un técnico de sonido dedicado y una dirección de streaming que monitorea el bitrate y la conexión con la plataforma.
Un streaming compacto de una cámara con sonido profesional empieza en unos pocos miles de francos; una producción multicámara con dirección, gráficos y redundancia se ubica bastante por encima. En Viven, en Zúrich, los proyectos de video suelen moverse entre CHF 4.000 y 80.000, según el número de cámaras, la duración y el reaprovechamiento del material. Nuestro consejo: planificá desde el inicio la segunda vida del contenido —la grabación de un solo evento suele dar material para semanas.
En cuanto a plazos: para una producción en vivo multicámara conviene reservar entre cuatro y seis semanas de preparación —tiempo suficiente para revisar la locación, probar las conexiones y hacer un ensayo técnico completo con todos los participantes.
Viven — Showreel
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