Un video corporativo debe incluir seis elementos: un mensaje central único, personas reales de la empresa, prueba que respalde las afirmaciones, una estructura con inicio fuerte, identidad de marca coherente y una llamada a la acción concreta. Lo que no debe incluir es igual de importante: la historia completa de la empresa y todos los mensajes de todos los departamentos.
El video corporativo fracasa casi siempre por exceso, no por defecto: quiere presentar historia, valores, productos, equipo y visión en tres minutos, y el resultado no le sirve a nadie. El segundo error es el guion escrito por comité, donde cada departamento añade su frase hasta vaciar la pieza de personalidad. La solución es decidir una audiencia y una acción por video; si hay varios públicos, se producen varias versiones desde el mismo rodaje, algo mucho más barato de lo que parece.
Para la pieza principal, 90 a 150 segundos es el rango eficaz; de ella derivan cortes de 15–30 segundos para redes. Planifica desde el inicio los formatos 16:9, 9:16 y 1:1 y los idiomas necesarios —en el mercado suizo, típicamente alemán e inglés, con subtítulos—. En Viven producimos videos corporativos para organizaciones como UBS, Siemens o SV Group, con primer corte en unas dos semanas y presupuestos de proyecto entre CHF 4.000 y 80.000 según alcance.
Cinco preguntas filtran casi todos los problemas: ¿puede un externo repetir el mensaje central tras una lectura? ¿Los primeros cinco segundos dan una razón para seguir mirando? ¿Cada afirmación importante tiene su prueba? ¿La llamada a la acción es una sola y es concreta? ¿Están previstas las versiones por canal e idioma? Si alguna respuesta es no, corrígelo sobre el papel: es la última fase del proyecto en la que los cambios cuestan minutos y no días de trabajo.
SV Group — Innovation Film
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