La preproducción es importante porque es la etapa donde los errores todavía son baratos: un problema detectado en el guion se corrige en minutos; el mismo problema detectado en el rodaje cuesta un día de equipo, y detectado en la edición puede ser irreparable. Es la fase que convierte un presupuesto de video en un resultado de negocio predecible.
Mucho más que logística. En esta fase se fija:
Sin preproducción sólida aparecen los tres fracasos clásicos: el video bonito pero inútil (nadie definió el objetivo), el sobrecosto (días extra de rodaje por planes improvisados) y el ciclo infinito de revisiones (los decisores opinan por primera vez sobre el corte, no sobre el guion). Aprobar guion y escaleta con todos los decisores antes de rodar es la medida que más presupuesto protege en cualquier proyecto audiovisual.
La preproducción es el momento de mayor colaboración: el cliente aporta conocimiento del negocio y acceso (personas, localizaciones, datos); la productora aporta estructura narrativa y viabilidad técnica. En Viven concentramos las decisiones en esta etapa precisamente para poder entregar un primer corte en unas dos semanas tras el rodaje, con pocas sorpresas. Es también donde se ajusta el alcance al presupuesto real, típicamente entre CHF 4.000 y 80.000 por proyecto.
No son más reuniones, sino mejores: un brief inicial bien trabajado, documentos cortos que se aprueban por escrito y un solo interlocutor con mandato real para decidir. Desconfía de dos extremos: la productora que quiere rodar la semana que viene sin haber preguntado por tus objetivos, y el proceso que acumula reuniones sin producir decisiones. La preproducción sana se nota en algo muy simple: llegado el día de rodaje, nadie tiene preguntas importantes sin responder.
Viven — Showreel
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